Carta al tiempo
- raquelortizart

- hace 5 días
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Antes no sabía de ti. No eras enemigo ni aliado, ni siquiera eras pregunta. Eras un fondo silencioso donde todo sucedía sin urgencia. Y ahora te siento en la nuca, en el pecho, en las manos que a veces dudan.
Te has vuelto una presencia que respira cerca.

A veces pareces una serpiente que quiere devorarme, que me rodea con la promesa constante de que todo se acaba, de que todo tiene un límite, de que no hay suficiente. Y en ese apretar, me olvido de algo esencial: que también eres aire.
Porque lo único que realmente quiero de ti no es ganarte ni entenderte.
Es respirarte.
Respirarte como un instante largo, como un suspiro que no se interrumpe. Sentirte sin pensar en cuánto queda, sin contar, sin fragmentar. Como cuando una idea aparece sin aviso y no preguntas de dónde viene, solo la sigues.
Quisiera que me dejaras vivir este momento en una pausa expandida.
Un presente que no corre, que no exige, que no se compara con lo que fue ni con lo que vendrá.
Déjame estar aquí.
Con las manos manchadas de material, con la mesa desordenada, con las ideas a medio nacer. Déjame crear sin que cada gesto tenga que justificar su existencia en una línea de tiempo. Sin que cada intento tenga que volverse resultado.
Quiero hacer como quien respira: sin objetivo.
Como quien toca algo solo para sentir su textura. Como quien repite un gesto hasta que deja de ser esfuerzo y se vuelve pulso.
Porque quizá no se trata de vencerte.
Quizá se trata de dejar de mirarte de frente todo el tiempo.
De trabajar a tu lado sin que seas el centro. De olvidarte un poco, como antes. De volver a ese lugar donde crear no era una carrera contra nada, sino una forma de estar.
Si vas a quedarte, y sé que lo harás, afloja un poco.



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